Archivo de la COACH-TIONES categoría

¡Hasta luego…!

 pluma-y-tintero2.jpg

El 17 de Febrero de 2.009 inauguraba “El Blog Personal de Alonso-BUSINESS COACHING” con… ¡A todos mi primer saludo! y hoy, 19 de Noviembre de 2.011, cierro su primera etapa con este… ¡Hasta luego…!.

En el intenso y apasionante camino, 150 reflexiones personales coleccionadas en 140 COACH-TIONES y en 10 MUSIC-TIONES, que han supuesto para mí la ilusión más querida de cada semana a la vez que parte del soporte analítico de mi actuación profesional y docente.

Otros proyectos literarios van a reclamar por un tiempo mi atención prioritaria, aunque este Blog mantendrá su presencia y dinámica de publicación diaria en forma de RE-FLEXIONES o citas célebres de personajes históricos, que seguro acertarán mejor que yo en el arduo intento de aproximarse a describir al hombre contemporáneo en su interminable lucha por aprovechar la Vida y conquistar la Felicidad.

Por consiguiente, quiero despedirme temporalmente y lo haré con las palabras que finalizaban mi primer post pues, adecuadas al presente, ahora cobran si cabe mayor protagonismo…

“Gracias a todos los que me hayan leído y también a los que no lo hayan hecho pues ello demuestra que, todavía en este mundo, tenemos capacidad de elección”

Espero volver pronto y que sea con un artículo que, por el momento, solo tiene puesto título… ¡A todos, mi segundo saludo!.

¡Hasta luego…!

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-   

La Amistad en el Trabajo

felipe-y-alfonso.jpgFelipe González y Alfonso Guerra trabajan en la misma formación política, el Partido Socialista Obrero Español. Los dos fueron amigos hasta 1.996. Desde entonces, nunca más volvieron a comparecer públicamente juntos hasta el pasado fin de semana que lo han vuelto a hacer en el marco de la Campaña Electoral del PSOE para las Elecciones a Cortes Generales Españolas del próximo 20 de Noviembre. El mitin andaluz batió records de asistencia y audiencia mediática dado el peso específico y la innegable notoriedad de ambos veteranos militantes socialistas que, juntos, multiplicaron su tirón social.

Han tenido que transcurrir quince años para que Felipe y Alfonso recuperen su Amistad. Quince años en los que sin duda han dejado de aportar, por razones de índole personal, todo su potencial valor a la organización a la que pertenecen.

rajoy-y-cascos1.jpgEl caso de estos conocidos políticos no es inusual. En el Partido Popular podemos encontrar otro reciente ejemplo en las figuras de Francisco Álvarez Cascos y Mariano Rajoy, otrora buenos amigos, cuya controversia personal le hizo perder a la que entonces era su misma formación toda opción de gobernar el Principado de Asturias en la Elecciones Autonómicas celebradas este mismo año.

Estos ejemplos, obtenidos del ámbito político por ser de los más conocidos, son extensivos asimismo a otro tipo de entornos organizacionales, donde la quiebra de las relaciones personales entre compañeros de equipo conduce inevitablemente a la limitación de su contribución profesional a los fines colectivos.

El mundo laboral es quizás el entorno que a más nos afecta (aunque desgraciadamente a este ritmo de destrucción de empleo, esto pueda perder pronto su protagonismo). Las relaciones personales entre los compañeros de Trabajo marcan indeleblemente su productividad pues ejercen de lubricante de todos los procesos de interacción necesarios para que se realicen convenientemente las tareas asignadas y se alcancen los objetivos deseados.

Por tanto, podríamos inferir que a mayor fluidez relacional mayor efectividad de las personas y por consiguiente, si entendemos la Amistad como el grado máximo de confraternización, sería este el estado deseado de un colectivo laboral. ¿Esto es cierto…?. ¿Es necesario ser Amigos de nuestros compañeros de Trabajo para que los equipos rindan óptimamente…?.

Pues, ni sí ni no.

Es evidente que no existe una respuesta única a estas cuestiones pues más que buscar un axioma de general cumplimiento, este dependerá muy mucho de las costumbres y características culturales del entorno al que nos refiramos.

Por ejemplo, en el caso de los estadounidenses, ellos contestarían afirmativamente y para corroborarlo baste con comprobar hasta qué punto interrelacionan interesadamente la vida profesional con la personal, conformando “profundas amistades de quita y pon” que llegan a sus manifestaciones más excelsas en las pantagruélicas barbacoas interfamiliares de fin de semana.

En Europa la situación es diferente y conforme nos trasladamos desde el Mediterráneo hacia el Mar del Norte la privacidad se impone en el carácter, configurando una suerte de individualismo calvinista que marca las distancias y limita cualquier exteriorización de los comportamientos amistosos.

Los ejemplos propuestos de USA y el norte de Europa coinciden en la alta productividad de sus empresas y difieren en el comportamiento relacional de sus empleados, por lo que esto no nos aclararía mucho respecto del protagonismo de la Amistad en el Trabajo.

Quizás la mejor salida a esta cuestión venga por considerar a la Amistad, no como condición necesaria de productividad si no a la falta de ella como condición suficiente de lo contrario, entendiendo que toda organización que no se preocupe de favorecer el buen entendimiento entre sus integrantes nunca podrá aspirar a salir de una inefable mediocridad que la enorme exigencia de los mercados actuales ya no permite y además castiga.

Algunos dicen que las Amistades las elegimos y el Trabajo nos elije, por lo que la mejor forma de equilibrar esta situación podría conseguirse logrando trabajar amistosamente, tal y como Alfonso y Felipe parece ahora vuelven a practicar…

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

La “Negociafobia”

negociacion.jpgLo primero que aprende un bebé al nacer es que tiene que hacer algo para conseguir algo. Llorar para comer será el primer paso de un largo camino que durante toda su vida se caracterizará por el aprendizaje sobre la necesidad de transacción permanente para lograr lo deseado.

A esto podemos llamarle Negociación o ese proceso continuo mediante el cual dos o más partes, cuyas posiciones no están necesariamente en sintonía, se esfuerzan en llegar a un acuerdo que les beneficie.

“El Negociador al Minuto” es un reciente libro de Don Hutson y George Lucas que plantea, pese a su innegable necesidad, la habitual aversión a la negociación que caracteriza a la mayoría de personas y que los autores definen con el singular nombre de “Negociafobia”.

Yo comparto plenamente esta apreciación pues la cotidianeidad nos regala múltiples ejemplos de ello, tanto desde el ámbito íntimamente familiar como desde el profesional y social. Todo cuanto nos acontece requiere negociar pero, en realidad… ¡que poco se negocia!.

Para caracterizar mejor este comportamiento frente a los restantes, Hutson y Lucas definen cuatro estrategias o tipologías de actuación que son las habituales ante la Negociación:

  • Evitar: No abordar la Negociación con la ingenua intención de acometerla posiblemente más tarde.

  • Amoldar: Aceptar la propuesta de la otra parte sin presentar otra opción.

  • Competir: Buscar el “yo gano, tu pierdes” en toda ocasión.

  • Colaborar: Orientarse hacia los acuerdos “ganar-ganar”.

Pese a que la estrategia de Evitar normalmente no es la más conveniente, en particular podría usarse cuando negociemos asuntos sin importancia o cuando nuestra mejor opción sea la actual.

Amoldar solo será indicado ante posiciones de inferioridad manifiesta, aunque siempre es conveniente significarlo a la otra parte para no sentar precedente en oportunidades futuras (“a tenor de las circunstancias, en esta especial ocasión acepto su propuesta”).

La estrategia de Competir deberá implementarse cuando el antagonista no presenta tipología de Colaborar y solo busca un resultado: Ganar.

Así pues, aunque el negociador más eficaz suele presentar un estilo de Colaborar esto será siempre que no se encuentre con alguien empeñado en Competir, pues esto le obligaría a Amoldar su interés y así perder todo tipo de opción de beneficio.

En resumen, podríamos decir que las estrategias proactivas (Competir y Colaborar) son más eficaces que las reactivas (Evitar y Amoldar), pues la interacción de las partes frente al inmovilismo siempre adelanta camino a la hora de encontrar soluciones comunes a los intereses particulares.

Tener Fobia a Negociar por evitar confrontaciones que perturben la tranquilidad vital paradójicamente no nos garantizará nunca el favor de quienes nos rodean pues, a sus ojos, siempre gozará de mayor estima quien es capaz de defender sus intereses sin olvidar los ajenos frente a los que se resignan a aceptar siempre lo que quieren los demás…

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

¿Quién fue Simoncelli…?

msimoncelli.jpgLa respuesta a esta pregunta es bien sencilla, aunque doble: Un “peleas” niñato inconsciente antes de morir y un bromista cariñoso bonachón tras su fallecimiento. Confieso que yo no le conocía de forma personal por lo que, para contestar, solo he podido guiarme por la información recibida de los medios de comunicación.

Para confirmar lo dicho baste por ejemplo con revisionar las retransmisiones de las carreras de Moto GP ofrecidas por TVE en los dos últimos años y en ellas los comentarios de sus presentadores y varios pilotos, cuyo discurso sobre el finado cambió diametralmente en la última y trágica prueba que disputó Marco Simoncelli.

Así pues, ¡tranquilo todo el mundo!: Por mucho que tu vida no haya sido un dechado de virtudes, cuando mueras tienes el aprobado asegurado. Fallecer sube nota automáticamente y borra milagrosamente lo menos bueno para eclesialmente perdonar todos tus pecados.

Es evidente que, por su rabiosa actualidad, el caso del motorista italiano recientemente fallecido en acto de servicio nos sirve para ilustrar un comportamiento que yo definiría como atávico y que posiciona nuestra conducta en un plano de hipocresía social cuya implicación más cruenta viene por el lado opuesto al ahora comentado.

Efectivamente, no voy a gastar mucho más teclado en condenar la consuetudinaria indulgencia que con los “ausentes” viene siendo practicada desde hace siglos pues esto, aunque discutible, no les hace tanto mal y algún día yo también lo agradeceré. Más bien quiero tratar lo contrario (lo que les perjudica en vida) y es el excesivo rigor con que púbicamente juzgamos a los “presentes”, que desconoce lo que es el elogio de lo bueno y merecido en una suerte de desbordada epidemia de tacañería del halago que retrata cruelmente a la cada vez más competitiva sociedad actual.

Con el reconocimiento de las virtudes de los demás ocurre como cuando en el futbol el equipo contrario es netamente superior, pero no se le aplauden sus jugadas por temor a que todavía pueda hacerlo mejor.

Uno de los ámbitos en donde todo esto tiene una especial trascendencia es en el empresarial, donde la ausencia habitual de la significación de los logros ajenos supone quizás el principal freno en el progreso de los equipos de trabajo, al herir mortalmente la motivación de sus integrantes. Y todo ello por la equivocada creencia de muchos directivos que les lleva a pensar que los méritos de los demás ejercen siempre como deméritos propios, por lo que conviene silenciarlos. Silencio que, pese a su carácter reactivo, nunca será neutral al llegar a “sentirse” dolorosamente por quienes se consideran merecedores de la gratitud ajena en premio a sus esfuerzos y resultados conseguidos.

Estoy convencido que Marco Simoncelli no era tan malo de vivo como bueno lo ha sido de muerto pues, como todos, el caleidoscopio de su vida se conformaba de tantas aristas que destacar en un sentido u otro solo algunas pocas nunca reflejará acertadamente lo que fue su verdadera personalidad.

Valorar a las personas con la mayor dosis de ecuanimidad posible y así manifestarlo es una obligación que deberíamos imponernos todos y en especial aquellos cuya opinión tiene más poder de influencia en los demás… además de nunca traicionar esa acertada máxima que nos aconseja siempre…

“Alabar en público y Criticar en privado

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

Puedes votar cuantas veces quieras a este Blog para los “Premios Bitácoras 2011” en el siguiente enlace…

Votar en los Premios Bitacoras.com

Lo que no es el Coaching

coaching.jpg¿Alguien sabe lo que es el Coaching?. Seguro que ya son muchos, pero la falta actual de unanimidad en su definición lleva más a la confusión que a la necesaria identificación y concreción de una disciplina que, de tanto “enriquecerse” con nuevas tendencias y acepciones, sufre el peligro de desdibujarse para perderse en la confusión.

Al Coaching le ocurre lo mismo que al embudo cuando vertemos mucha agua y este no da abasto para evacuarla, desbordándose por su boca. No todo puede ser Coaching, por más que algunos pretendan aprovechar el estado actual de relativa notoriedad mediática de esta especialidad para formular su propia definición que, claro está, siempre suele ser afín a sus más directas competencias profesionales.

En consecuencia, no seré yo quien proponga una nueva descripción reproduciendo nuevamente lo anteriormente censurado, por lo que me limitaré a señalar aquello que, en mi opinión, no es el Coaching…

  • Coaching no es Formación, pues esta se distingue por trasladar saberes y aquel solo busca el cómo aprovecharlos (el Coaching comienza donde termina la Formación).

  • Coaching no es Mentoría, pues huye del consejo normativo para encontrar la sugerencia autocreativa.

  • Coaching no es Consultoría, pues frente a la aportación ajena de soluciones defiende la búsqueda propia de las mismas.

  • Coaching no es Psicología, pues lejos de ser una ciencia que estudia la conducta y el comportamiento humano solo es una metodología para su cambio.

  • Coaching no es Psiquiatría, pues lo que todo enfermo mental necesita es un medico y no un Coach.

  • Coaching no es Filosofía, pues las teorías sobre el sentido de la Vida son necesarias pero solo son válidas si tienen aplicación práctica.

  • Coaching no es Esoterismo, pues lo “aleatorio”, “misterioso” e “iniciático” no se lleva muy bien con el necesario orden y sentido común que debe ser consustancial a la práctica procedimental del Coaching.

  • Coaching no es dictar Conferencias y Seminarios sobre Coaching, pues ello siempre se acercará más a la Formación dado que solo la íntima cercanía en la interacción humana entre Coach y Coachee es lo que efectivamente lleva a conseguir cambios evidentes y por tanto resultados deseados.

  • Coaching no es impartir Clases de Coaching, pues el largo trecho entre la teoría y la práctica queda evidenciado cuando alguien pasa de ser alumno a profesor de Coaching sin contar previamente con la suficiente experiencia en el ejercicio de la profesión.

  • Coaching no es Escribir Libros y Artículos, pues nada de lo publicado (por muy acertado que sea) podrá competir nunca con un cara a cara biunívoco y reparador.

  • Coaching no es Auto-Coaching, pues ocurre lo mismo que con el tenis, deporte que no se puede practicar en solitario.

  • Coaching no es Tele-Coaching, pues no hay nada como el contacto directo entre Coach y Coachee.

  • Coaching no es Mejora Profesional y Personal, pues estos son los destinos a alcanzar siendo el camino el que facilita el Coaching.

  • Coaching no es una Moda, pues su vigencia desde hace décadas en los países donde nació y que presentan más desarrollo garantiza su perdurabilidad y progresiva implantación internacional.

  • Coaching no es el Arte de Preguntar sin más, pues en algunas ocasiones también son necesarias las respuestas del Coach que propicien otras preguntas más poderosas.

  • Coaching no es Complicación, pues toda tendencia que se oriente académicamente hacia allí perjudicará siempre la consecución de resultados.

  • Coaching no es otra Salida Profesional más, pues pese a la práctica inexistencia actual de barreras de entrada todavía lo son menos las de salida de no entender que para ser un buen Coach mañana, primero hay que ser un excelente Comercial hoy.

  • Coaching no es mi Profesión, pues es algo más que trasciende el puro concepto laboral para convertirse agradecidamente en mi Pasión.

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

Puedes votar cuantas veces quieras a este Blog para los “Premios Bitácoras 2011” en el siguiente enlace…

Votar en los Premios Bitacoras.com

Ser como James Bond

james-bond.jpgEscribir en un Blog de Coaching que trata sobre desarrollo personal y profesional y titular un artículo como el que encabeza el presente, puede parecer la mejor forma de meterse en un callejón sin salida del que no poder escapar sin perder para siempre la credibilidad autoral.

A estas alturas no parece muy necesario presentar a Bond, James Bond. Paradigma del eterno agente secreto cuya refinada y seductora heroicidad se alimenta de un frívolo e inagotable talento testicular que vale tanto para coleccionar conquistas y amores imposibles como cadáveres de inefables enemigos, eso sí, con licencia de Su Graciosa Majestad.

No hay personaje cinematográfico de carne y hueso que aparentemente pueda alejarse más de la realidad y desde hace décadas e intérpretes sea imbatible en las preferencias de un público con marcado carácter intergeneracional. A ellos, porque les gustaría ser como él y a ellas, porque les gustaría estar con él (aunque obviamente también caben otras combinaciones según los gustos de cada cual).

Para ser fan o admirador de una persona o de un personaje solo debe cumplirse un sencillo principio: Que haga algo que nos guste y nosotros no hagamos o lo hagamos mucho peor que él.

Pues bien, públicamente yo me confieso que también soy fan de James Bond. ¿Por qué…?.

Dejando a un lado lo que liga, lo que conduce, lo que viste, lo que bebe, lo que juega o a los que puede…, el personaje creado en 1.952 por Ian Fleming atesora otra serie de competencias menos cinematográficas que sí son muy a considerar para caminar seguro por este inquietante mundo actual.

Las más evidentes son las de su eterno Compromiso con una causa (la del bando de los supuestamente “buenos”) que le lleva a plantear una Unicidad de Comportamiento, consiguiendo así la Fiabilidad que resulta imprescindible para contar con la Confianza de los demás y especialmente de “M”, quien siempre le perdona sus coqueteos con lo fuera de la ley, de “Q” que hace lo propio cuando escacharra cualquiera de sus gadgetianos inventos o de la eternamente enamorada Miss Moneypenny, quien resignadamente acepta que nunca podrá sentarse en la primera fila de su corazón.

Transitar por la vida comprometidos con nuestras causas y actuando sin doblez es la mejor forma de ganar la credibilidad de los demás y por supuesto su favor. Por el contrario, la hipocresía es la peor compañera de viaje que podamos elegir pues, estoy convencido, es el defecto que menos se perdona y además que nunca se olvida.

Por naturaleza, también destaca del comportamiento de nuestro británico agente su fino Sentido del Humor (magistralmente introducido por Roger Moore en los ´70, retomado por Pierce Brosnan en los ´90 y ahora algo olvidado por el actual, Daniel Craig). Si hace casi dos décadas la irrupción “golemaniana” del concepto de Inteligencia Emocional supuso la consideración de un escalón superior al de la Inteligencia Racional, últimamente comienza a hablarse de otro nivel más completo para la valoración de las capacidades humanas: La Inteligencia Humorística. Es decir, algunos piensan que quien tiene Inteligencia Humorística tiene asimismo la Emocional y por supuesto la Racional. Sin poder aquí demostrarlo, dado que desconozco que parámetros de valoración se utilizan a tal efecto, de forma intuitiva yo comparto también esta hipótesis pues, en mi vida, a ninguna persona de éxito que haya conocido le faltaban grandísimas dosis de Sentido del Humor.

Finalmente y desde hace casi 50 años (“Agente 007 contra el Dr. No” se estrenó en 1.962), James Bond demuestra cumplidamente en todas sus aventuras la que siempre he defendido como la cualidad primera y principal para la consecución de buenos resultados en la vida: La Perseverancia (en su caso lo traduciríamos por eso de que… “nunca se rinde”).

Solo baste un sencillo ejercicio de recapitulación de los pequeños o grandes fracasos que han importunado nuestra vida para concluir que posiblemente la mayoría de estos están motivados por el abandono del esfuerzo necesario para la consecución de lo buscado (”nos rendimos”), independientemente de la justificación de las razones que nos llevaron a ello. Es obvio que la vida es una carrera de larga distancia y no la sucesión de agotadores y alocados esprines que, en muchas ocasiones, carecen del necesario orden y conexión que les haga eficaces.

actores-james-bond.jpgPor todo lo dicho concluyo que me gustaría Ser como James Bond pues, aunque algunos digan que “Solo se vive dos veces” (1.967), estoy convencido de que “El mañana nunca muere” (1.997) si soy capaz de vivir en “Alta tensión” (1.987) y aceptar el ambicioso reto de que “El mundo nunca es suficiente” (1.999) para poder soñar con esos “Diamantes para la eternidad” (1.971) que ofrecer a alguien y… “Solo para sus Ojos” (1.981).

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

Puedes votar cuantas veces quieras a este Blog para los “Premios Bitácoras 2011” en el siguiente enlace…

Votar en los Premios Bitacoras.com

El “20N” no tiene la Solución

elecciones-20n.jpg 

Iniciada ya la cuenta atrás para las Elecciones Generales del 20 de Noviembre en España, más de uno tiene depositadas todas sus esperanzas en un cambio de Gobierno que venga a solucionarle su problemática personal.

Problemática personal que, en la mayoría de los casos, viene determinada por la implacable contundencia de una prolongada depresión económica cuyo inicio y causas todos sabemos, del mismo modo que también desconocemos su Solución final.

Pero… ¿alguien tiene esa Solución?.

La historia de las elecciones en los países que son democráticos rebosa de millones de ilusiones (tantas como votantes) malgastadas en hipnóticas y arrebatadoras propuestas de cambio que indefectiblemente nunca han logrado conseguir lo prometido (recientemente Barack Obama o Lula Da Silva serían buenos ejemplos de ello). El principio de la maximización del voto y no la del bienestar del electorado como objetivo principal es lo que lleva a los partidos políticos a prometer sobre lo que no conocen y saben deliberadamente que no podrán cumplir. Y aun así… parece que los votantes seguimos creyéndoles.

Y seguimos creyéndoles porque tenemos la necesidad imperiosa de generarnos esperanza como antídoto a la desilusión. Esperanza que habitualmente no nos preocupa cuán fundada pueda estar pues lo único que nos importa es su adormecedor efecto calmante, convirtiéndola entonces en Fe (aquello que no necesita demostrarse para aceptarse).

Por tanto, cuando un político es capaz de conseguir que los ciudadanos tengan Fe en él, es cuando logra instalarse en ese privilegiado y deseado estatus que le permite prometer soluciones sin demostrar su eficacia ni cumplir su actuación y pese a ello… triunfar.

A esta situación contribuye desmedidamente el abarrotamiento de información política sesgada que inunda los medios de comunicación, cuya vinculación partidista no voy a descubrir y que supone la más eficiente de las centrifugadoras mentales que nunca hayan podido inventarse, pues todos aceptamos resignadamente su influjo devorador en un ejercicio de bovina mansedumbre comunicacional.

¡No nos engañemos!, las soluciones a nuestros problemas nunca las encontraremos en nuestros representantes políticos pues, al margen de sus inconfesables intereses partidistas, su incidencia verdadera en la específica y compleja realidad personal de cada cual me atrevería a asegurar cumple el Principio de Pareto, no superando el 20% del conjunto para quedar el 80% restante de nuestra mano (esta es la característica principal de los países capitalistas frente a los de la agonizante economía planificada). Por tanto, escapar inconsciente o conscientemente a esta realidad es autolimitar nuestras verdaderas posibilidades de solución personal únicamente a una quinta parte de la potencialidad total.

Así las cosas, por ejemplo, el desempleado que confíe en que un cambio de Gobierno le proporcionará trabajo está tomando el camino contrario para encontrarlo pues, ante semejante Auto de Fe disuasor, su proactividad en la búsqueda de una solución a su situación es seguro que disminuirá, diluyéndose poco a poco en la angustiosa espera.

Afortunadamente, parece ser que parte de la ciudadanía ya va tomando consciencia de ello y así en el último barómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) correspondiente a Septiembre/11 aparecen publicados como los tres aspectos más preocupantes para los españoles, el paro (80,4%), la economía (49,6%) y la clase política (23,3%). Es decir, ya se comienza a considerar como un serio problema a los políticos, incluso muy por encima de otros tan tradicionalmente significativos como la inseguridad ciudadana y el terrorismo, las drogas o la sanidad. 

Es cierto que toda sociedad democrática requiere necesariamente de representantes políticos que contribuyan a la organización de la misma buscando el bien general. Pero también es muy cierto que esos mismos representantes no suelen olvidar su propio bien particular, quedando a la honestidad de cada quien la identificación de cuál de los dos deberá defender más…

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

Puedes votar cuantas veces quieras a este Blog para los “Premios Bitácoras 2011” en el siguiente enlace…

Votar en los Premios Bitacoras.com

“Cultura del Esfuerzo” como Creencia de Éxito

cultura-del-esfuerzo.jpg 

En estos días se han presentado ante los medios de comunicación las nuevas equipaciones que el Valencia Basket Club lucirá durante la temporada baloncestística 2011/12, que ahora comienza. En ellas y de forma muy inhabitual, se ha renunciado a incluir el nombre de cualquier patrocinador por estampar un eslogan independiente: “Cultura del Esfuerzo”.

En un contexto de dificultad económica como el que nos contempla, es evidente que la pérdida de ingresos publicitarios a que obliga esta decisión debe haber sido muy bien meditada, entendiendo que los presuntos beneficios producidos por el efecto de este lema impreso en las camisetas serán superiores a los fondos que se hubieran podido recabar de aceptar algún patrocinio al uso (Pamesa y Power Electronics fueron los últimos).

Desde luego, cualquiera podría albergar sus dudas sobre la conveniencia de esta decisión de no saber que detrás del Valencia Basket Club se encuentra Juan Roig, el discreto propietario de la prolífica cadena de supermercados “Mercadona”, todo un referente empresarial de éxito creciente desde sus inicios en los años ´80 y que posiblemente, entre otras razones, deba ser atribuido a la consolidación de esa misma Cultura del Esfuerzo como eje argumental de trabajo en su modélica organización de distribución alimentaria.

Sin duda, si hay algún ámbito en donde más sentido tiene la aplicación de la Cultura del Esfuerzo es en el deporte de competición pues, en la mayoría de ellos, a la necesaria destreza para su práctica hay que unir el esfuerzo físico para su realización.

Pero, ¿ocurre lo mismo en otros ámbitos de la vida donde el esfuerzo físico no es tan determinante…?.

Para responder a esta pregunta deberíamos concretar primero el concepto de Esfuerzo desde la vertiente humana, que algunos diccionarios definen como…

“El empleo de elementos costosos (físicos, mentales o emocionales) en la consecución de algún fin”

Así las cosas, es indudable que todos los días la vida nos ofrece una buena colección de retos en forma de exigentes tareas en las que no interviene de manera significativa el trabajo físico, pero si el mental o el emocional y cuya consecución está muy vinculada a la capacidad de generación de Esfuerzo.

Por otra parte, el término Cultura viene definido como…

“El conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad se manifiesta”

Llegados hasta aquí, la cuestión sería…

¿El Esfuerzo es un signo distintivo de nuestra Cultura?

En mi opinión, ¡no!.

Y desde luego al afirmar esto no puedo asumir que, por poner uno de tantos ejemplos, alargar la jornada laboral pueda considerarse Esfuerzo (pues en algunos países altamente desarrollados es sabido que se trabajan menos horas pero con un mayor aprovechamiento). Por tanto el concepto de Esfuerzo, más que ligado a la Eficacia (conseguir algo) viene determinado por la Eficiencia (conseguir algo con el mínimo coste), de tal manera que solo el esforzarse no será suficiente si su instrumentación no es la adecuada.

La progresiva facilidad con la que, en las últimas décadas, hemos podido tener acceso a muchos de nuestras metas y deseos nos ha instalado hoy en una adormecida zona de comodidad que ha derivado en un estado de total desentreno para asumir las exigencias de Esfuerzo que la realidad actual nos demanda.

El Valencia Basket Club busca convencidamente que en el equipo se instale la Cultura del Esfuerzo como una de las palancas determinantes para alcanzar el Éxito y para ello ha invertido recursos económicos en una simple frase, lo que demuestra su firme Creencia en el poder de la misma.

¿Es también tu Creencia de Éxito…?.

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

Puedes votar cuantas veces quieras a este Blog para los “Premios Bitácoras 2011” en el siguiente enlace…

Votar en los Premios Bitacoras.com

El Liderazgo Humano en la Naturaleza

La única razón por la cual puedo escribir estas líneas es porque, en el origen de mi vida, acontecieron una serie de coincidencias genéticas que determinaron que yo perteneciera a la Especie Humana, la que supuestamente más ha evolucionado de las que ahora pueblan la Tierra.

Reconozco que he tenido mucha suerte dado que esta circunstancia, totalmente fortuita y ajena a mis merecimientos, me ha permitido desarrollar una capacidad de raciocinio y emoción superior que estoy obligado a utilizar en consecuencia.

Es una evidencia científica que, desde hace milenios, los humanos hemos prosperado en nuestro desarrollo hasta convertirnos en la especie más destacada evolutivamente de cuantas pueblan nuestro planeta, aunque esta posición de preeminencia parece no ha sido gestionada todo lo ética, generosa y honradamente que cabria esperar de tan “ilustres moradores”.

Si partimos de la consideración universalista de que todos los habitantes de la Tierra, con independencia de su coeficiente intelectual, debieran tener análogos derechos básicos en cuanto a seres vivos nacidos en ella, solo un rápido repaso por ciertas manifestaciones lúdico-festivas de la misma España (y seguro también de otros países) nos confirmaría la violación flagrante y constante de los mismos.

Siempre he defendido, como ley natural y difícilmente cuestionable, que la misión de los fuertes frente a los débiles es la de ser sus protectores pero nunca sus explotadores. Por esto, siempre denunciaré cualquier tipo de “colonización” que determine privilegios de unos respecto de otros y ello sin restringir nunca esta consideración solo al género humano.

En este mismo sentido, baste solo formular una de las preguntas que mejor evidencian hasta donde hemos podido confundir nuestra responsabilidad generada como especie Líder en la Naturaleza:

¿Por qué mayoritariamente todos condenamos el maltrato a las personas pero no todos lo condenan respecto al resto de seres vivos de la Tierra…?.

no-a-las-torturas.jpgLa respuesta sin duda viene determinada por el firme convencimiento de algunos que consideran que los derechos de las personas son superiores a los de los animales, quienes deben estar a nuestro servicio en una suerte de esclavitud disfrazada muchas veces de indefendible tradición artístico-cultural. Terrible confusión que convierte al Líder en Tirano pues mientras aquel trata por igual, este maltrata para acentuar todavía más la desigualdad y para demostrar vanamente su muy discutible superioridad.

Parábolas cinematográficas como la presentada en la aleccionadora saga “El Planeta de los Simios” no hacen sino constatar esta misma realidad pero con los roles cambiados entre hombres y animales, situación que entonces sí a muchos hipócritamente incomoda al ver a su especie representada en el lado en el que nunca ha estado: el de los oprimidos. 

Es evidente que la Humanidad ha sido muy egoísta al preocuparse únicamente de redactar una endogámica “Declaración Universal de Derechos Humanos”, olvidando al resto de seres vivos que también merecen la suya y que desgraciadamente… “todavía” no pueden escribir.

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es 

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

Puedes votar cuantas veces quieras a este Blog para los “Premios Bitácoras 2011” en el siguiente enlace…

Votar en los Premios Bitacoras.com

¡50!

50-anos.jpg

El pasado miércoles, 14 de Septiembre, cumplí 50 años y desde entonces no he dejado de inspeccionar compulsivamente mi carnet de identidad para verificarlo, pues reconozco que todavía no soy plenamente consciente de ello y de lo que puedan ser sus consecuencias.

Sinceramente, no es que por algún tipo de veleidad personal no perciba los efectos del paso del tiempo en mi persona, de lo que si soy muy consciente al mirarme al espejo cada día y sobre todo cuando en la práctica habitual y exigente de ejercicio físico comparo mis prestaciones actuales con las de hace solo diez años. Esto lo admito, sin vanamente cuestionarlo, como ley natural e irreversible de la condición humana.

No, más bien me refiero a esa duda aun no bien resuelta que me invade y que me dice que con 50 deberé ser como aquellos que tenían esta edad cuando, yo con 20, los veía como unos respetables señores ya plenamente instalados en el comienzo de la curva descendente de su vida.

Los 50, aunque cifra bonita y redonda, implican una terrible realidad existencial que se concreta en que, cuantitativamente, queda por vivir menos de lo que se ha vivido. Es decir que, de darse todo igual y yo no hacer nada por cambiarlo, no podré aspirar a doblar en cantidad lo que he conseguido, sentido, disfrutado, reído, soñado, querido…, quedando por tanto ya marcados los límites máximos a mis expectativas vitales.

Sin duda alguna, admitir esta posibilidad no puede ser del agrado mío ni de nadie pues incorpora un agente de desolación a la vida que la pinta de un triste blanco y negro poco motivador. Por ello, es normal que a esta y yo me atrevería a decir que a cualquier edad, todos esperemos optimistamente que lo que nos queda por vivir pueda ofrecernos todavía mucho más.

Pues bien, la única clave para que ello pueda ocurrir radica en la palabra que utilicemos para intentar materializarlo: ESPERAR o BUSCAR que suceda.

Es evidente que para encontrar hay que buscar más que esperar, por lo que el término “Esperanza” aplicado como orientación de futuro de un vida tiene poco de efectivo y si mucho de reactivo y limitador. Vivir acompañados de la Esperanza como único refugio de nuestras ilusiones vitales es la mejor garantía para soltar las riendas de nuestra propia vida y asumir que será el capricho del viento quien guíe nuestros pasos hacia un destino que, al final, puede no ser el deseado.

Contemplar la vida sin participar proactivamente en ella nos convierte en repantingados espectadores que adormecidamente han olvidado que solo los actores son quienes aparecen protagonizando las escenas de sus propias vidas.

Tengo 50 años y todavía muchos proyectos e ilusiones que no puedo entregar en los brazos del capricho de un Destino que nunca me garantizará mi derecho a intervenir en él. Tengo 50 años y la necesidad de más, pues sé que nunca me conformaré con menos. Tengo 50 años y aunque no toda una vida por delante, tampoco lo está toda por detrás. Tengo 50 años y lo vivido puedo recordarlo, pero además debo aprovecharlo como un resorte que me impulse hacia adelante y a por lo mejor. Tengo 50 años y si ahora estoy más cerca de aquel por quien esforzadamente luché y que siempre quise ser, no voy a detenerme simplemente porque los de 20 me puedan decir que ya soy mayor.

Sí, tengo 50 años y mientras esto escribo transcurren los minutos que me llevarán, en el abrir y cerrar de ojos que dura un año, a los 51. Hasta entonces, se que solo de mí dependerá lo que aquí nuevamente pueda volver a contar…

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-   

Votar en los Premios Bitacoras.com

El negocio del Coaching hoy en España

grafica-de-resultados-1.jpgLa realidad del ejercicio del Coaching como profesión en la España actual viene determinada por la depresiva y persistente situación económica que condiciona negativamente el crecimiento de un mercado que, cuando nació allá por los primeros años del presente siglo, se prometía muy esperanzador.

Desde hace más de tres años, la obligada priorización que en el gasto de particulares y empresas es santo y seña de sus preocupaciones diarias, ha relegado a la subsidiariedad todo dispendio en aquello que no es percibido como de primera necesidad. Y por ello, desgraciadamente desde sus recientes inicios, al Coaching en España no le ha dado tiempo a reivindicarse en todo lo que vale y puede aportar a la satisfacción de personas y organizaciones.

Esta situación puede resumirse de forma muy sencilla afirmando que todavía no existe una clara y generalizada percepción de necesidad de servicios de Coaching por lo que podríamos concluir que, pese a las animosas y dudosamente representativas encuestas que de tanto en tanto aparecen, hoy en día no hay un Mercado de Coaching como tal pues todavía no se evidencia una “demanda natural” significativa (la que se genera espontáneamente desde el comprador), al ser la actualmente existente casi siempre inducida a partir de la proactiva gestión comercial de los esforzados profesionales del sector que intentan vivir dignamente de esta apasionante actividad.

Y si de profesionales hablamos, otro hecho indudable es el de la atomización del colectivo, configurado exclusivamente por coaches autónomos que trabajan bien por cuenta propia los más o alquilando sus servicios a grandes consultoras generalistas (con un mayor poder de venta cruzada) y cuyas ilusiones de desarrollo de negocio constituyendo despachos profesionales especializados en Coaching que amplíen la escala del mismo parecen ahora de muy difícil materialización.

De otra parte, el creciente incremento de la disponibilidad laboral de muchos profesionales de valor al encontrarse sorpresivamente en el mercado de la búsqueda de empleo unido a las casi inexistentes barreras de entrada al ejercicio de la profesión de Coach, han llenado las aulas de las Escuelas de Coaching de aspirantes a encontrar como Coach Profesional un destino laboral a su futuro, configurando una paradoja que ahora bien podría rivalizar en sinsentido con la de las Escuelas de Arquitectura.

De entre todas, una solución a esta difícil situación pasa, como en todos los colectivos profesionales, por conseguir una creciente representatividad social a partir de los impulsos de un órgano asociativo fuerte y único que difunda, promueva y defienda los intereses de la profesión. Todo lo contrario a lo que desde hace más de diez años sucede en España, donde son varias las Asociaciones que agotan sus fuerzas en una batalla fratricida por conseguir un protagonismo nacional que actualmente nadie tiene.

El Coaching, es evidente que por méritos propios, no es una moda al uso sino una digna disciplina profesional que está ayudando a muchas personas y empresas a mejorar sus resultados y por tanto, ser más felices y rentables. Trabajar por todo ello desde el conocimiento de la compleja realidad que nos contempla, me sigue mereciendo mucho la pena…

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 15.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

“15 días en Agosto”

15-dias-en-agosto.jpg

Un año más, en el dulce umbral de mis moto-musicales vacaciones “F-estivales” (en esta ocasión, 6.000 kms. me llevarán a los de Lucerna, Bayreuth y Venecia), este habitual artículo de despedida del curso laboral lo cederé con todo merecimiento al ya popular corto de Edu Glez… “15 días en Agosto”, toda una infantil pero aplastantemente lógica declaración de principios y también de finales.

Hasta un nuevo y renovado Septiembre de “Coach-tiones” (continuarán las “Re-flexiones”)… nunca olvidar que, asimismo en Agosto, lo único que justifica nuestra vida es lograr vivirla con buscada y apasionada emoción.

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 13.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

Triunfar después de la Crisis

plaza-del-triunfo1.jpg

Vaya por delante que si supiera el camino que nos conduce a la Plaza del Triunfo en esta o cualquier otra Crisis, el presente artículo quizás se estuviera publicando ahora en “The Economist” pero, desafortunadamente, yo no soy un genio y este no es el caso.

Por tanto, me toca humildemente realizar un sincero ejercicio de modestia profesional y dedicarme a reflexionar sobre algo aparentemente menos complicado y es el cómo Triunfar después de la Crisis, pues estoy convencido de que esta deseada situación, aun no sabiendo cuando y por cuanto, algún día nos llegará.

¿He escrito, “menos complicado”…?.

Si aceptamos que la vida transcurre como el cimbreante y sorpresivo perfil de una montaña rusa, identificar un camino válido para Triunfar después de la Crisis no nos serviría de mucho de no ser transitable también para cuando nuevamente nos vuelva esta. Mantener sólidas propuestas personales de largo recorrido normalmente asegura mucho más el éxito que instalarse en un frenesí aventurero y “anti-identitario” por pretender desorientadamente explorarlo todo para finalmente no llegar a nada.

Si partimos de la evidencia comúnmente aceptada de que toda tensión económica viene alimentada fundamentalmente por la desestabilización que provoca la naturaleza ambiciosa de las personas y de las organizaciones, podríamos minimizar aquella si somos capaces de saber definir y regularnos esta.

Siempre he defendido que el espíritu de superación total en el hombre es el motor de avance de sí mismo y de los pueblos. Pero superación no entendida como la cada vez más universal y ya “A-De-eNe-ada” en el ser humano apropiación de bienes materiales que, por su necesaria escasez, obligará siempre a una dura y en muchas ocasiones deshonesta pugna social.

Basar las propuestas de una vida en el insaciable y muy practicado “coleccionismo material” obliga a un servilismo tal que condiciona seriamente la capacidad de elección vital en todo y para todo momento, limitando tanto nuestras posibilidades de opción futura que en muchas ocasiones prácticamente quedan ya condicionadas para siempre desde el primer tercio de nuestra vida, precisamente cuando asumimos los principales compromisos hipotecarios de pago.

En este contexto y de forma cíclica, la olla de la economía mundial estalla al no ser capaz de regular los desajustes provocados por la inmensa presión conjunta que ejerce la ambición material de las personas y las organizaciones (normalmente en tiempos de bonanza), en su afán de “aprovechar” las coyunturas favorables para acaparar al máximo patrimonio y fortuna.

Entonces… ¿cuál es el camino para “Triunfar después de la Crisis”?.

Instalados desde hace décadas en la cultura del consumo compulsivo y contumaz, vivimos para gastar y no gastamos para vivir, profesando casi todos la religión de la “Adición” cuyo principal mandamiento predica que “cuanto más tienes más eres”, siendo solo de los ricos el reino de los cielos. Ello supone que muchos (obviamente no me refiero a quienes no llegan a los mínimos vitales) nos creamos desgraciados en tiempos de Crisis solo por no poder consumir tanto como lo haciamos antes, lo que constituye la gran paradoja existencial de los tiempos contemporáneos.

Por tanto, en esta esquizofrénica situación deberíamos considerar todos si no es más apropiado…

¡¡¡CULTIVAR EL PODER DE LA SUSTRACCIÓN!!!

No siempre “menos es más” pero si es cierto que “más no siempre es mejor”, pues la cantidad en exceso abruma la percepción de los sentidos y desvirtúa lo conseguido en una espiral de valoración decreciente sin fin. Sumar incrementará siempre el peso, mientras que restar puede aliviar la carga para caminar mejor y más lejos.

Dentro de algún tiempo, de nuevo sanarán los índices económicos y todos nos olvidaremos del estricto régimen consumista al que nos obligó la Crisis pasada, volviendo a la frívola desmesura acaparadora de productos y servicios que confundiremos equivocadamente con nuestro Triunfo profesional y personal, cuando no será otra cosa más que el renovado Fracaso que precederá a una nueva y telegrafiada Crisis mundial

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 13.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

La trampa de la Amabilidad

amabilidad-profesional.jpg“Los Equipos Amables llegan los últimos”, libro publicado por Brian Cole Miller en 2.010, defiende una teoría “políticamente incorrecta” que comparto totalmente pues, al margen de su lógica intrínseca, trasciende el conservadurismo seudo-hipócrita de quienes siempre suelen decir solo lo que los demás quieren oír.

Admitida universalmente la Amabilidad como una de las herramientas de relación social probadamente más efectivas, es también cierto que su inapropiado uso puede degenerar en prácticas desnaturalizadas (ver aquí “La Amabilidad y el Amabilismo”) cuyo resultado arruine los buenos propósitos que a ella inicialmente se le presuponían.

En resumen, la idea de B. C. Miller se centra en asegurar que los Equipos de Trabajo de cualquier organización son menos eficientes si lo que se pretende es que, prioritariamente y en todo momento, reine la Amabilidad en su seno. Cuando un Equipo se encuentra demasiado concentrado en ser a toda costa Amable pierde capacidad de discrepancia interna en la búsqueda de soluciones a los problemas, pues sus miembros temen agraviar a los demás con sus inconformidades y desacuerdos.

Si para evitar la confrontación actúa el Amabilismo (muchas veces en forma de silencio defensivo) las ideas no vuelan y la apatía resignada se instala en un almibarado y rutinario proceder que solo consigue el estancamiento del progreso en el trabajo. Gana la paz y pierde la eficacia cuando, es un hecho evidente, nos encontramos en tiempos económicos de guerra y resultados.

Sin lugar a dudas, todos podremos encontrar múltiples ejemplos propios que dibujan situaciones en las que hemos preferido ignorar cierto problema con algún compañero de trabajo para salvar el supuestamente necesario “buen ambiente laboral” que, sin quererlo, se verá perjudicado con seguridad en cuanto el desencuentro inicial crezca y genere una verdadera incompatibilidad interpersonal.

Eludir el compromiso, cuando este si proceda, de la búsqueda del contraste de ideas y pareceres escondiéndonos en el silencio reactivo y terapéutico es la mejor manera de ejercitar la dejación de nuestras responsabilidades profesionales, minimizando la personal aportación de valor a los objetivos comunes de la organización, sea cual sea el nivel y alcance de nuestro puesto de trabajo.

Brian Cole Miller define nueve tipologías profesionales que recogen la diversidad de comportamientos positivos que pueden observarse individualmente en los miembros de un Equipo de Trabajo, cuya naturaleza innata se suele distorsionar cuando se busca instalar la Amabilidad por concepto y a golpe de martillo:

  1. El Pacifista, que media para que todos se lleven bien: Asume una armonía artificial para evitar conflictos.

  2. El Campeón, que lidera de forma natural: Acepta las cosas como son para no perder apoyo.

  3. El Perfeccionista, que busca en todo la excelencia: Se resigna a la mediocridad.

  4. El Enérgico, que fomenta el dinamismo y la actividad: Tolera la ralentización de las tareas.

  5. El Guardián, que cuida y protege a los demás: Se inhibe para no crear agravios comparativos.

  6. El Observador, que analiza y entiende los problemas: Se abstrae para evitar conflictos.

  7. El Individualista, que explora caminos por sí mismo: Se retrae para evitar un exceso de protagonismo que moleste a los demás.

  8. El Triunfador, que consigue lo que se propone: Minimiza los objetivos para no presionar al Equipo.

  9. El Solidario, que ayuda siempre a los demás: Teme no estar al nivel exigido.

Ser amable es generalmente conveniente pero no puede ser convenido por decreto, pues confundir la Amabilidad con el Amabilismo es tanto como afirmar que un exceso de aceite lubricante siempre mejorará el rendimiento de un motor. Una vez más, todo deberá ajustarse a su punto de equilibrio y el proceder de las personas en las empresas todavía aun más, si lo que realmente buscamos es minimizar el siempre doloso pago de… “El precio de ser demasiado amable en el trabajo“.

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 13.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

Alberto de Mónaco y la “Autorregulación”

boda-en-monaco.jpgPor lo que las imágenes de televisión nos han podido ofrecer del enlace matrimonial del Príncipe Alberto de Mónaco con la Srta. Charlene Wittstock, parece obvio que el evento nupcial tuvo mucho más de negocio que de ocio, arruinando así las ilusiones de tantos telespectadores ávidos de rememorar la más que cinematográfica emoción de una Grace Kelly al convertirse, hace medio siglo, en una princesa monegasca de cuento.

Las bodas reales siempre han sido, más que otra cosa, una “Cuestión de Estado” que subsidiaria y raramente ha concedido algún rincón de su justificación al corazón de los contrayentes, como parece que efectivamente así ha ocurrido en los recientes esponsales de William, el nieto de Isabel II de Inglaterra o los ya más lejanos en el tiempo de algunos miembros de la Familia Real española.

Casarse, si vas a ser o eres Rey, es una obligación más que personal sin duda profesional pues garantiza la preservación dinástico-familiar de un privilegio institucional de muy dudosa legitimidad democrática, aunque esta ahora es otra cuestión. Por tanto, en esos casos suele ocurrir que la obligación no necesariamente suele venir acompañada por la devoción aunque esta circunstancia, que acontece muy a menudo, todos sabemos conviene disimularla en beneficio de las “reales” apariencias.

Alberto de Mónaco trabaja para una empresa que es su propio Estado. Estado que vive, nunca mejor dicho, de las apariencias pues su PIB lo genera la venta del supuesto glamur que destila la familia Grimaldi, sea para bien o para mal. Lo que de su actuación y comportamiento públicamente quede manifestado se traducirá en el peso de las arcas de un país que vive del papel cuché y cuya bondad fiscal no es argumento suficiente para compensar unas limitaciones geográficas que no le permiten aspirar a más.

Sin duda, el cuestionable espectáculo nupcial que nos ofreció el hijo de los ahora añorados consortes Rainiero y Grace constituyó una desafortunada gestión de lo que es su responsabilidad profesional y una valiosa oportunidad perdida, que minorará significativamente las expectativas de retorno de la inversión de una boda que tardará varias décadas en volverse a proponer en el pequeño principado europeo.

¿Profesionalmente, en qué falló Alberto de Mónaco…?.

Una de las competencias esenciales de todo aquel profesional que interactúe en entornos relacionales es la adecuada gestión de su emocionalidad, ya sea por un exceso que le obligue a la contención o por su defecto que le aconseje la dinamización. Tan pernicioso puede ser el dejarse llevar incontroladamente por los sentimientos como el no ser capaz de generarlos y mostrarlos cuando se debe y es oportuno. Por desgracia, a menudo los extremos se suelen tocar siempre en el punto más inconveniente.

Si todos aceptamos que contener la emocionalidad en determinadas ocasiones es lo apropiado y hasta lo necesario, también deberemos considerar que no lo es menos el propiciarla y demostrarla en otras, aunque esto mismo pueda resultar a veces un tanto embarazoso por la ausencia de práctica habitual.

A lo largo de mi carrera profesional me he cruzado con algunos triunfadores que, entre sus principales virtudes, atesoraban la de saber manejar con tino de relojero helvético la manija del nivel de exteriorización de su comportamiento emocional y siempre con independencia de su “procesión interna”. Tenían lo que en palabras de Daniel Goleman se llama la Autorregulación, uno de los anclajes básicos de la Inteligencia Emocional (IE) que les permitía ajustar milimétricamente su actuación personal a lo demandado por las situaciones que vivían. Y todo ello por supuesto sin traicionar a la verdad, pues los predicamentos de la IE no fomentan el falseamiento de los sentimientos sino simplemente su adecuado manejo social.

La Autorregulación también es una de las virtudes de todo buen actor profesional, siempre en búsqueda de la verdad interpretativa a partir de su honesta capacidad para generar sentimientos a demanda, eso que tan bien supo hacer la Princesa Americana, madre del hierático e insulso Príncipe no azul de la cosmopolita Costa Azul mediterránea…

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 13.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

La Vida en 3D

gafas-3d.jpgQuien inventó el “metro” como unidad de medida longitudinal creía que la distancia entre dos puntos todo lo podría calibrar en el Mundo, hasta que alguien se percató que cruzando dos longitudes podría calcularse algo más complejo como es la superficie bidimensional y para su valoración creó el “metro cuadrado”. Pero no siendo suficiente esto para describir toda la realidad, más tarde se confirmó que la suma de superficies constituye el volumen y para este concepto fue incorporado el “metro cúbico” como referencia de medición tridimensional.

Hasta aquí ha llegado la evolución en la medición de nuestra percepción espacial de la realidad basada en las tres dimensiones que nos son visualmente reconocibles (largo, ancho y alto) y a las que los científicos sesudamente han añadido alguna que otra más, sin duda de difícil explicación e interpretación para los que no lo somos.

Esto mismo podríamos ilustrarlo de forma libremente metafórica imaginando que la Radio es longitud, la Televisión es superficie y el Cine en 3D es volumen, precisamente lo que más se acerca a nuestra visión de la realidad y actualmente es más apreciado dada la atávica obsesión del Hombre por explicar y reproducir todo lo que le rodea.

Pues bien, de entre todos los intereses que participan de nuestra existencia, sin duda el primero y principal ha sido y es aquel que tiene que ver con la mejora y aprovechamiento de nuestra Vida, ese regalo de la naturaleza que no por su gratuidad debe, aunque pueda, ser malgastado.

Si partimos del célebre axioma que asegura que… “No se puede mejorar lo que no se puede medir” y consideramos que nuestra Vida debe y puede mejorarse, será necesario que sepamos cómo medirla para lograr aprovecharla.

Normalmente la medición de la Vida suele acotarse de forma sencilla y lineal utilizando una sola dimensión: la variable Tiempo. De esta ingenua manera solo contamos con información sobre su cualidad de carácter “longitudinal” (larga/corta) que, por simple y restrictiva, necesariamente obliga a buscar otras dimensiones descriptivamente complementarias.

Así pues, podríamos considerar que una segunda dimensión a tener en cuenta para medir la Vida pueda ser la relacionada con el nivel de Actividad vital, cuyo carácter es “transversal” (ancha/estrecha) y que viene representada por la cantidad de objetivos, proyectos y actuaciones personales en los que nos embarcamos y que desarrollamos paralelamente en cada momento de nuestra existencia (a la manera de un frente de batalla).

Si combinamos las dimensiones “longitudinal” y “transversal” podríamos llegar a asegurar que, en la mayoría de las ocasiones, una vida corta pero ancha puede sumar un mayor valor de superficie vital que la contabilizada por una vida larga pero estrecha. Esto implicaría obviamente que no solo el Tiempo vivido o por vivir es el determinante para el aprovechamiento de la Vida, sino también nuestras inquietudes por llenarla de múltiples y enriquecedores contenidos.

Pero también es cierto que ni tan siquiera contar con Tiempo en cantidad y además desarrollar una intensa Actividad son garantes del mejor uso posible de la Vida, pues aquello que hagamos deberá ser realizado con la suficiente diligencia para que contribuya positivamente a la consecución de nuestros propósitos. Es aquí donde aparece la tercera dimensión valorativa de la Vida: la Calidad.

La Calidad entendida en función de una magnitud que podríamos definir como “vertical” (alta/baja) y que determina la talla en el nivel de exigencia de las tareas que nos proponemos realizar y los resultados que pretendemos obtener y que, finalmente, conferirá el volumen al singular concepto geométrico de medición vital aquí expuesto.

En definitiva, solo podremos ver y disfrutar la Vida tridimensional si somos capaces de combinar acertadamente las variables de Tiempo (“longitud”), Actividad (“anchura”) y Calidad (“altura”) en ese difícil equilibrio volumétrico para el que ninguna fórmula ha sido ni será nunca inventada pues es tan personal e intransferible como representa la esperanzadora y esmeralda luz de… el arte de la Vida en 3D.

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es 

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 13.000 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

Lo Educado y lo Adecuado

clase-patronato.jpg

En estas fechas que corren he tenido la feliz oportunidad de compartir la Cena Aniversario de lo que fue mi añorada clase de preescolar que luego sería de enseñanza general básica, ahora que casi todos sus alumnos hemos cumplido los 50 pues algunos lamentablemente ya han fallecido.

Tras casi 40 años sin habernos visto muchos de los presentes, pasamos entre recuerdo y recuerdo una agradable reunión animada por las comparaciones entre el ayer y el hoy y las inevitables risas y chanzas sobre lo despejado y/o blanco de las cabezas de algunos y los kilos de más en las cinturas de otros, constatable realidad que obligó a más de uno a tener que identificarse convenientemente ante las serias dificultades planteadas para ser reconocido por los demás.

Los tiempos cambian y en el sentir de todos (la mayoría, padres), una misma constatación: ¡Ya no se educa como antes!. Frase que lleva siendo repetida generación tras generación, sin solución de continuidad y también, hay que decirlo, sin ninguna perspectiva temporal más allá de la estrictamente personal. Es evidente que nunca se educará como antes, pues no tendría sentido mantener algo mientras cambia todo lo demás. Otra cuestión distinta será que el sistema educativo actual no nos satisfaga y entendamos deba y pueda ser mejorado. 

Es una realidad histórica y personalmente constatada que, incluso finalizando ya la década de los ´60 del siglo pasado, el reino del terror gobernaba la mayoría de los colegios religiosos de la España tardofranquista haciendo bueno aquello de… “la letra con sangre entra”, como alguna que otra cicatriz de mi cabeza así podría demostrar. Partiendo de esa base, poco de lo que ocurrió en las aulas pudo ser académicamente bueno y menos la educación recibida, al margen de algunos nostálgicos y sentimentales recuerdos personales que cada uno de nosotros nunca seremos capaces de apreciar con la suficiente objetividad.

Ahora, dicen los profesores que son ellos quienes acuden a clase con miedo. Es muy posible. Pero, más allá de las responsabilidades que con seguridad son inherentes al sistema educativo presente, en algo también deberán tener ellos parte de la culpa quizás por no desarrollar todo lo que fuera necesario sus competencias relacionales, aquellas que les permitan liderar a un grupo de chavales sin el recurso a la inaceptable y ya hace años periclitada imposición de la autoridad por el dictatorial criterio del mando y castigo (nuevamente Kurt Lewin).

Es probable que los docentes de hoy no acaben de concederle todavía la importancia que merece su propio desarrollo en habilidades de liderazgo y de relación interpersonal (al mismo nivel incluso que el de sus conocimientos teóricos sobre las materias impartidas), tal y como ya valora y considera cualquier directivo empresarial que aspira a conducir a su equipo de colaboradores por la senda de lo adecuado.

La educación es la columna vertebral del desarrollo de las personas y condiciona muy mucho su transitar por la vida, pues establece las bases que determinan lo que entendemos como adecuado para nosotros y para los demás en cada momento. De aquí que diferentes tipos de educación deriven en diferentes criterios de adecuación, lo que demuestra claramente la multiplicidad de los usos y costumbres de los pueblos que habitan este mundo.

Sin duda, para muchos de los que estamos iniciando la cincuentena o incluso para otros más jóvenes, lo que es “Adecuado” ahora no puede ser deudor de lo que nos fue “Educado” entonces, realidad que prueba que el proceso de aprendizaje en las personas siempre exigirá continuidad sin pausa en su formación, si lo que verdaderamente buscamos es vivir con pleno aprovechamiento y satisfacción las diferentes realidades que en cada momento de nuestra existencia nos va tocando afrontar y por qué no, también disfrutar…

antonio-nino.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 12.500 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

¿Cuanto valen las Personas para las Empresas?

el-valor-de-las-personas-en-las-empresas.jpgMuchos de los que nos dedicamos profesional y personalmente a defender con pasión la trascendental importancia que las Personas tienen en las Empresas, quizás no hemos sabido utilizar todavía el lenguaje que mejor comprenden los responsables de las mismas para tratar de convencerlos. Un lenguaje que deberá centrarse más en la concreción de los números que en la difusa dialéctica de las letras.

¡No nos equivoquemos!. Con independencia de otras veleidades teórico-epatantes, desde hace decenios es la Cuenta de Resultados de cualquier compañía la que en última instancia condiciona las decisiones empresariales. Decisiones que inevitablemente se justifican por sus expectativas de aportación presente o futura a los beneficios esperados. Esta es la naturaleza intrínseca de todo negocio con ánimo de lucro y pretender ignorar esta realidad inevitablemente nos instalará en la eterna ingenuidad de lo deseable pero nunca factible.

Si muchos afirmamos convencidamente que las Personas son el primer y principal factor crítico de éxito en las Empresas y su contribución es la que mayor valor aporta a la consecución de los objetivos por ellas fijados, parece incuestionable la necesidad de cuantificar ese valor y de ser posible en términos monetarios (los únicos que intervienen en la Cuenta de Explotación), pues solo de esta manera podrá establecerse el verdadero retorno de la inversión realizada en costes laborales, facilitando así la adecuada gestión del conjunto de los miembros de una organización.

Hasta la fecha no parece que se hubiera avanzado mucho en la monetización del “valor” de las Personas en las organizaciones, dada la evidente dificultad en la parametrización de los componentes que explican el “cuanto” un empleado aporta a su compañía.

Afortunadamente, un reciente estudio realizado por Javier Uriz Urzainqui y Artemis Uriz Vandendries para la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) nos aporta algunas luces sobre este difuminado asunto.

El trabajo titulado “Investigación sobre la contribución del Factor Humano a la competitividad de la Empresa” identifica y analiza cuatro criterios para la medición de la aportación de valor de las Personas a las Empresas, con el siguiente orden de importancia:

  1. Criterio del valor del trabajo (cuanto resuelve)

  2. Criterio del aprovechamiento de la formación (cuanto utiliza de lo que sabe)

  3. Criterio de la actitud (cuanto se implica)

  4. Criterio de la cantidad de trabajo (cuanto trabaja)

Pues bien, tras la investigación, Javier y Artemis Uriz concluyen que…

“La diferencia entre el valor medio que obtienen de sus trabajadores las empresas más eficientes en Factor Humano y las menos eficientes es de 39.580 € por persona y año”

…dado que las más eficientes consiguen por empleado un beneficio en valor medio anual de 20.146 € y las menos eficientes una pérdida media anual de 19.434 €.

Es decir, que una compañía con 100 empleados que gestione adecuadamente su Capital Humano podría obtener un sobre-beneficio de 2.014.600 € anuales y la que lo descuide podrá añadir alrededor de 1.943.400 € en pérdidas.

Por tanto y según el Informe Ejecutivo de esta investigación sobre el valor de las Personas en las Empresas, el que unas sociedades logren beneficio donde otras obtienen pérdida no es tanto repercutible a los propios trabajadores sino al modo de gestionarlos que tienen unas y otras (ver “Estilos de Liderazgo”) y que finalmente puede “valer” alrededor de 40.000 € por persona y año.

A la vista de esto, es evidente que sobran ya las palabras convincentes si estos son los números convencidos…

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 12.500 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

50 años desde Kennedy hasta los Indignados

indignado.jpgLo primero que quiero escribir hoy es que (tal y como es mi costumbre)… no quiero escribir sobre Política, o al menos sobre el componente político que pueda caracterizar al recientemente nacido en la Puerta del Sol de Madrid y ya internacional, movimiento de los “Indignados” (o del 15-M).

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la Indignación (del latín indignatĭo) como…

“Enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos”

…lo cual nos indica que este comportamiento suele manifestarse en las personas y siempre apunta contra otras personas.

De ser así (que lo es), la Indignación forma parte de ese tan singular grupo de manifestaciones humanas que se caracterizan por la identificación de los errores en los demás sin detenerse a observar los propios. La realidad nos certifica a menudo nuestra ancestral maestría por identificar la paja en el ojo ajeno sin percatarnos de la viga que obstruye el nuestro. Y aunque etimológicamente no sea así, el término Indignación debería contener una acepción (”Auto-Indignación”) que también lo vinculase a uno mismo, definiendo el saludable ejercicio de la humildad en el reconocimiento de los propios errores y áreas de mejora personal.

Los Indignados representan en la actualidad a una tipología de colectivo “anarco-laico-protestante” que no es nueva y que, de todas sus múltiples versiones, fue su estandarte la del Mayo Francés del ´68. Su característica más definitoria es la búsqueda de un mundo mejor desde la Utopía (del griego ο, no, y τπος   o lugar que no existe)  y que la R.A.E. asimismo define como…

“Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación”

Soy consciente de lo mucho que es necesario cambiar para mejorar nuestra sociedad y de que los cambios en ocasiones precisan de sonoros y decididos impulsos que desgraciada y frecuentemente suelen fracasar, tanto por la errónea elección de las vías reivindicativas como por la confusión en la comprensión de su verdadera factibilidad.

Es indudable que toda organización humana de índole política, empresarial, religiosa, deportiva, etc. para su eficiente desarrollo y perfeccionamiento requiere de la clara identificación de sus problemas y de la consecuente aportación de soluciones. Pero de soluciones posibles en su realidad circundante, de soluciones y objetivos S.M.A.R.T. (Específicos-Medibles-Alcanzables-Realistas-Temporalmente fijados) que ciertamente puedan aportar contribuciones aplicables y válidas a situaciones que siempre suelen ser mucho más complejas de lo que epidérmicamente puedan aparentar. Para avanzar eficazmente hacia la mejora siempre será imprescindible realizar un esfuerzo por concretar ”smartinamente”.

Creo sinceramente que la Indignación debería convivir con la Auto-Indignación pues no suele ser frecuente que al identificar problemas socio-económicos nos preguntemos sobre como nosotros mismos podríamos contribuir personalmente a su resolución, dado que hacer descansar la responsabilidad de encontrar las respuestas en los demás sin duda es mucho más cómodo y sencillo que la única formulación de las preguntas.

johm-fitzgerald-kennedy.jpgEn este sentido, quiero recordar aquellas ya cincuentenarias pero todavía hoy vigentes palabras de J.F. Kennedy en su famoso discurso de investidura en 1.961, cuando afirmó…

“Pregúntense, no lo que su país puede hacer por ustedes, sino lo que ustedes pueden hacer por su país”

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 12.500 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-

Reflexiones sobre el Talento

talento.jpgPuede que el famoso “Ser o no Ser…” del dubitativo príncipe Hamlet no se refiriese al Talento, aunque muchos afirman categóricamente convencidos que su posesión es una cuestión de nacimiento. ¡Yo no!.

Y tampoco pensaba así el talentoso y aclamado actor español José Mª Rodero (1.922/1.991) cuando afirmaba que…

“El Talento no es un don celestial, sino el fruto del desarrollo sistemático de unas cualidades especiales”

En efecto, el Talento nunca lo es o lo será desde el recreo inmovilista de las propias capacidades innatas pues precisa de un necesario desarrollo o progreso enriquecedor, cuyo carácter no puede ser aleatorio sino que requerirá de la insistencia paulatina y regular, tal y como nos propone el periodista y escritor Francisco Umbral (1.935/2.007)…

“El Talento, en buen medida, es una cuestión de insistencia”

Por tanto, sería conveniente desmitificar el Talento al tratarse de una cualidad y no un don, que puede ser bastante más correinte de lo supuesto y que necesita de la constancia para manifestarse y perfeccionarse, según nos indica la británica Premio Nobel de Literatura Doris Lessing (1.919/-)…

“El Talento es algo bastante corriente, pues no escasea la inteligencia sino la constancia”

Será otro escritor, el francés Honoré Balzac (1.799/1.850) quien avanzó por esta orientación al relacionar la constancia con el único motor capaz de activarla: la voluntad…

“No existe gran Talento sin gran voluntad”

Claro está que sin menospreciar al Talento, este no lo podemos confundir con el Genio, ahora sí, lo verdaderamente infrecuente según nos ilustra el filósofo suizo Henry F. Amiel (1.821/1.881)…

“Hacer con soltura lo que es difícil a los demás, he ahí la señal del Talento; hacer lo que es imposible al Talento, he ahí el signo del Genio”

El Talento es condición necesaria para el Genio, aunque solo fuera por lo que irónicamente nos revela el también Nobel de Literatura, André Gide (1.859/1.951)…

“Se necesita mucho Talento para hacer soportable un poco de Genio”

Una de las manifestaciones más evidentes del tener Talento es la que viene asociada con el concepto de “contención” (de actos, gestos y palabras) que, en el aspecto verbal es si cabe más evidente, según nos apunta el escritor romántico Mariano José de Larra (1.809/1.837)…

“El Talento no ha de servir para saberlo y decirlo todo, sino para saber lo que se ha de decir de lo que se sabe”

Contención verbal que también deberá servir para el disimulo en algunas ocasiones de la impericia oratoria, como así nos lo explica el moralista francés Jean de la Bruyere (1.645/1.696)…

“Es una enorme desgracia no tener Talento para hablar bien, ni tenerlo para saber cerrar bien a boca”

Pero volviendo al planteamiento hamletiano inicial, el Talento es evidente que nada tiene que ver con la supuesta rifa del destino, por mucho que muchos no talentosos atribuyan interesadamente siempre a la suerte el privilegio de poseerlo. El dramaturgo Jacinto Benavente (1.866/1.954) lo pensaba así cuando sostenía que…

“Muchos creen que tener Talento es una suerte. Pocos que la suerte pueda ser cuestión de tener Talento”

Al final, podríamos concluir que desarrollar nuestro Talento nos puede permitir vivir mucho más de lo que nos toca, según ya dijo hace dos mil años el poeta romano Publio Siro.

“Así como el ignorante está muerto antes de morir, el hombre de Talento vive aun después de muerto”

Sin duda, escribir como lo hicieron los autores antes citados parece que también es una cuestión de eso que llamaron Talento, que ellos mismos fueron capaces de cultivar y que les perpetuará por el valioso hecho de haberse esforzado en querer y conseguir hacer algo mejor que los demás…

b_dsf1932-reducida-cortada.jpg 

Saludos de Antonio J. Alonso

www.alonso-businesscoaching.es

-ESTE BLOG RECIBE ALREDEDOR DE 11.500 VISITANTES ÚNICOS MENSUALES-