Archivo para Febrero 2010

“Noches de bohemia y de ilusión…”

“Noches de bohemia y de ilusión…”

Cada vez que vuelvo a escuchar el primer verso del evocador y nostálgico tema de Navajita Plateá, siempre espero al segundo,

“…yo no me doy a la razón…”

para convencerme una vez más que lo que de verdad en este mundo interesa son los sentimientos y sobre todo aquellos que vienen por penas de amor, tal y como adivina el tercero,

“…tú como te olvidaste de eso…”

componiendo entre los tres el estribillo triste más preciso y precioso que se haya escrito nunca sobre el desengaño amoroso y que en algún otro momento de la canción es acariciado por un lírico “…el aire me trae aromas de tu recuerdo…”.

Creo que quien no se ha desenamorado alguna vez no sabe lo que verdaderamente vale el amor (“…llevo tu imagen grabada en mi pensamiento…”), pues comenzarlo siempre es más fácil que terminarlo (“…me has hecho una herida en mi sentimiento…”), sobre todo cuando este último no ha sido nuestro deseo.

Racionalista de nacimiento y de adopción, aquí y hoy reconozco que hasta mi relojero corazón en más de una ocasión “no se ha dado a la razón” por aquellos amores que alguna vez en mi vida fueron y hoy ya no lo son.

Yo también he vivido noches de bohemia y de ilusión…

Saludos de Antonio J. Alonso

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¡En defensa de lo individual!

¡En defensa de lo individual!

Camino lento solo, hablo mucho solo, leo el periódico solo, oigo la radio solo, trabajo ilusionado solo, conduzco con prudencia solo, imparto clases solo, como ligero solo, escribo lo mejor que puedo solo, voy de compras solo, tengo amigos solo, asisto a conciertos solo, pregunto siempre solo, hago ejercicio solo, me emociono solo, aprendo inglés solo, pertenezco a clubes sociales solo, tengo familia solo, escucho a alguien solo, enfermo solo, amo solo, vivo solo…

Por todo esto y por mucho más… sólo soy una persona muy sociable.

Soy sociable porque todo lo anteriormente mencionado siempre lo hago solo, aunque me encuentre casi siempre acompañado de una, dos o cientos de personas. Soy sociable porque en definitiva quien lo hago, sólo soy yo.

Ser consciente de que todo lo que hacemos en nuestra vida lo hacemos sólo nosotros mismos no es un signo de egoísmo, antes al contrario, es la manifestación más evidente de generosidad hacia los demás, a los que regalar lo distinto de nuestra personalidad en lugar de lo que ellos ya conocen de la suya.

Sólo con el desarrollo de lo individual es posible el enriquecimiento de lo colectivo, tal y como le ha ocurrido a la humanidad desde su principio, cuyo avance ha sido constantemente protagonizado por el impulso propio y particular de hombres y mujeres que, conociendo lo que los demás aportaron en el pasado, han sido capaces de regalar sus innovaciones al futuro.

La mejor garantía de libertad y prosperidad colectiva en una sociedad se asienta en el desarrollo del pensamiento individual. Por ello las dictaduras buscan incesantemente la generación de la doctrina única.

Cuidar nuestra individualidad no sólo nos hace más libres, sino que también mucho mejores para los demás…

Saludos de Antonio J. Alonso

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“El Coaching y Avatar”

“El Coaching y Avatar”

Una de las definiciones que más me gustan para entender la verdadera naturaleza del Coaching es esa que orienta su principal objetivo hacia la consecución y exteriorización de la mejor de las versiones posibles que el participante (“Coachee”) atesora dentro.

Llegar a lo mejor de lo que cada uno podemos dar de nosotros mismos es la aspiración de todo aquel con ambición de crecimiento y compromiso con su propia vida y las de los demás.

En el año 2.154, Jake Sully, un marine veterano norteamericano que ha quedado parapléjico en combate y no cuenta con recursos económicos suficientes para costearse una operación que le permita nuevamente andar, opta por el ofrecimiento del ejército para participar en un singular programa de desdoblamiento de su persona en un avatar.

Yo pienso que “Avatar”, el exitoso filme de James Cameron, es la gran metáfora que lleva al extremo el objetivo antes mencionado del Coaching, planteando el ideal de alcanzar lo mejor de uno mismo a través de las posibilidades que ofrece el futurista desarrollo de una ciencia que facilita la transmutación en un nuevo y perfeccionado cuerpo.

Otra vez mas “Avatar” nos plantea una nueva versión del sueño americano al hacer de un simple soldado que es elegido casualmente por tener genes iguales a los de su hermano fallecido, el héroe del clan de los longilíneos y azulados ecologistas Omaticaya en el desbordante planeta verde de Pandora.

Quizás, el motor impulsor del gran dinamismo del pueblo americano es este mismo que, película tras película y desde hace 8 décadas, nos muestra la industria de Hollywood: “El éxito está al alcance de todos”. Sentencia en la que creo firmemente pese a la incuestionable dificultad que entraña y que es motivo del resignado abandono de muchos por alcanzar aquello que desean, es decir, su éxito personal.

Jake Sully quiere caminar nuevamente y la escena que mejor nos lo muestra es cuando por primera vez toma consciencia de su otro yo (avatar) y baja de la camilla para probar sus piernas corriendo velozmente por un campo sembrado, constituyendo la revelación más concluyente de que los retos están puestos para alcanzarlos, incluso en las películas…

Saludos de Antonio J. Alonso

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“Callejeros, viajeros y otros comandos de…”

“Callejeros, viajeros y otros comandos de actualidad”

No hay mayor fenómeno televiso en las últimas décadas que los programas que, en un desenfadado y coloquial formato reporteril, nos muestran las vidas comunes de personajes anónimos que habitan nuestro país o los del extranjero más lejano.

Tanta es la aceptación de estos espacios que prácticamente es posible cruzar la semana laboral, noche tras noche, conociendo las interioridades de la vida de los demás pues la mayoría de las cadenas generalistas y autonómicas los han incluido con evidente descaro replicante en el “Prime Time” de su parrilla.

La drástica reducción de los presupuestos televisivos ha desembocado en una serie de soluciones baratas, entre las que se encuentra lo de echar a patear la calle a un par de reporteros con su cámara, sin más.

Pero, ¿como una fórmula tan simple y espontánea ha tenido tanto éxito en horarios de máxima audiencia, compitiendo sin desmayo desde hace muchos meses con lo que se les ponga por delante?.

En mi opinión, la causa principal que justifica todo esto no es otra que esa irresistible y desaforada fuerza que todos sentimos desde que nacemos: Compararnos con los demás.

Vivimos en un permanente estado de alerta febril en la contrastación de características y singularidades con nuestros semejantes, chequeando en cada momento mil y un datos de quien aparece frente a nuestros ojos en un festival cibernético de información velozmente procesada y al tanto comparada con nuestra mismidad.

Y… ¿por qué?. No hay otra explicación que la que se refiere a la necesidad que todos tenemos de Reafirmación Personal y que nos lleva a un persistente reseteo del “yo” frente al “ello”, todo para tranquilizar a nuestra conciencia que siempre nos aconseja más.

Conocer para aprender de los demás es aconsejable pero ver el mundo desde nuestro sofá nunca será lo mismo que viajar callejeando para comandar nuestra propia actualidad… 

Saludos de Antonio J. Alonso

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“El Alma Enamorada”

“El Alma Enamorada”

Acabo de llegar del Palau de les Arts de Valencia y me siento con el Alma Enamorada.

Debo confesar que mi vida, pese a los irregulares esfuerzos durante las últimas décadas por conseguir un equilibrio normalizante, sigue férreamente gobernada por una racionalidad germánica con la que sospecho que nací y posiblemente moriré y que hoy por hoy, solo es turbada intermitentemente por el poder arrollador e irresistible que la música ejerce en mí.

Cada vez es más difícil emocionarse en esta vida llena de practicidad mercantilista y no resulta extraño que muchos de los que amamos con pasión adolescente la música, lo hagamos porque es uno de los pocos reductos de generación espontánea de profundos y compartidos sentimientos, aunque deban ser de pago.

“El Alma Enamorada” es el aria que, cantada por el hoy insuperable tenor Francesco Meli en el papel del joven y enamorado Edgardo, ha cerrado con melancólica brillantez la excepcional ópera bel cantista de Gaetano Donizetti “Lucia di Lammermoor”, que fue estrenada en el Teatro San Carlo de Nápoles el 26 de Septiembre de 1.835.

Esta tarde, una vez más he vuelto a llorar en una sala de ópera, viviendo esa rara ambivalencia que se produce entre el galope desbocado de los sentimientos encendidos y el pudor forzadamente masculino por ser descubierto. Cuando los ojos se inundan y desbordan en ríos verticales de pasión, las matemáticas pierden su fría y deliberada exactitud para ganarla el pulso turbado de los corazones escondidos como el mío.

Saludos de Antonio J. Alonso

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